La recuperación no se espera hasta 2012

España sigue a la cabeza del pesimismo empresarial

 

Los empresarios y directivos españoles no encuentran razones para el optimismo. Mientras la economía mundial empieza a recuperarse lentamente de su atonía, el 85% de las empresas españolas no cree que la recuperación se produzca en España antes de 2011 y más de la mitad cree que no llegará hasta 2012, o incluso después, según se desprende del International Business Report (IBR), elaborado por Grant Thornton a partir de la consulta a más de 7.400 empresarios y directivos de las 36 economías más desarrolladas del mundo (más del 80% del PIB global).

“Todo apunta a que una cosa será frenar la caída del PIB, o incluso salir de la recesión, en su definición técnica, y otra muy distinta la recuperación de la economía y la generación de empleo. Las empresas españolas son conscientes de las dificultades a las que aún deberán enfrentarse durante el nuevo año, como la falta de financiación y de liquidez, la debilidad de la demanda o la imposibilidad de elevar precios”, indica José María Fernández Ulloa, Socio Director General de Audihispana Grant Thornton.

Según los datos de esta Global 6 de la auditoría y el asesoramiento empresarial, que toman el pulso a las empresas no cotizadas de España y el mundo, 7 de cada 10 líderes empresariales se considera pesimista ante la marcha económica de nuestro país a lo largo de 2010. Este dato refleja una muy leve mejoría respecto a 2009, año en que 8 de cada 10 empresas era pesimista sobre las perspectivas económicas de España. No obstante, como en 2009, somos el segundo país más pesimista del mundo, sólo superados por Japón, inmerso en una ya tradicional visión negativa que arrastra desde la depresión sufrida en los 90.

El saldo neto de optimismo, resultado de restar las respuestas pesimistas a las optimistas, vuelve a recuperar los valores positivos a nivel mundial (+24 en 2010, frente a -16 en 2009). También recuperan signos positivos las economías de Estados Unidos (20) y la Unión Europa (7), cuyo resultado se ha visto lastrado por Grecia (-23), Irlanda (-42) y España (-56). Pero son los grandes países emergentes, cada vez con más peso en la economía global, quienes más esperanzas arrojan a la recuperación mundial, mostrando unos saldos netos de optimismo abrumadoramente positivos: India 84, Brasil 71 y China 60.

La recuperación económica mundial llegará antes de que finalice 2010
Al ser preguntados por el momento en el que tendrá lugar la recuperación de la economía mundial, el 62% de las empresas del mundo, y el 53% de las españolas, considera que ésta se producirá antes de finalizar 2010.

"El estudio pone de manifiesto que los países saldrán de la crisis a distintas velocidades. Lo que parece seguro es que los emergentes de América Latina y Asia actuarán como motor de la recuperación económica mundial, gracias a que han estado menos expuestos a la crisis y también a las propias medidas adoptadas por sus gobiernos. Sin embargo, Estados Unidos y las grandes economías europeas, que han dado sus primeros pasos por el buen camino, mostrarán una recuperación modesta y sometida a incertidumbres. La velocidad más lenta de recuperación corresponde a España e Irlanda: ambas, aún bajo los efectos del fin de la burbuja inmobiliaria, tienen perspectivas negativas de evolución del PIB en 2010 y están sometidas a incrementos de presión fiscal para hacer frente al déficit, que no favorecerán la reactivación del consumo", indica Fernández Ulloa.

Estrategias adoptadas por las empresas de cara a la recuperación
Como preparación para la recuperación de la economía mundial, las empresas españolas coinciden con el resto de economías al dirigir sus estrategias a la búsqueda de nuevos productos o servicios y de nuevos mercados, así como a la formación de sus trabajadores y la implantación de nuevos procesos.

A pesar de la coincidencia en las principales estrategias, se aprecian diferencias entre las empresas españolas y las principales economías del mundo. Mientras en España los esfuerzos se han centrado en los cuatro aspectos mencionados, otros países han desplegado un abanico más amplio de medidas de cara a la recuperación, como la inversión en equipos productivos, especialmente en el continente americano, y en publicidad y marketing, partida en la que tan sólo ha puesto el foco un 18% de las empresas españolas, frente al 42% de las empresas de Reino Unido, 36% de las alemanas o el 34% de las estadounidenses.

También se observan diferencias entre las empresas españolas según su tamaño. La mitad de las entidades con menos de 250 empleados han adoptado, como principal medida, la búsqueda de nuevos mercados, frente a un 33% de las empresas de mayor tamaño, las cuales han abordado cambios en su cadena de suministros en mayor proporción que las empresas más pequeñas, una medida dirigida especialmente al ahorro de costes.

Impacto sobre los principales indicadores de evolución empresarial
El ligero alivio en la intensidad del pesimismo hacia la economía española en 2010, tiene también su reflejo en las perspectivas para el propio negocio de las empresas y, si bien bastantes indicadores continúan registrando balances negativos, éstos suelen ser menos pesimistas que en el año 2009.

Las exportaciones registran un saldo neto positivo de 21 puntos, es decir, las compañías españolas que estiman que sus ventas en el exterior van a crecer sobrepasan en 21 puntos a aquellas que creen que sus exportaciones disminuirán. Por tanto, buena parte de las empresas españolas ponen sus esperanzas en el mercado exterior.

La previsión sobre la facturación de la empresa tiene también un balance positivo de 11, que ha mejorado sustancialmente respecto a los datos negativos obtenidos en 2009 (-21). “La activación de las exportaciones, impulsadas por la recuperación de la economía mundial y de nuestros vecinos comunitarios, junto con la previsión de que las compras, que hasta ahora han venido posponiendo los consumidores, empiecen a animarse, hace que los empresarios sean ligeramente optimistas respecto a sus ventas. Hay que tener también en cuenta que las empresas que existen hoy en día ya son las supervivientes y las perspectivas tan negativas del año pasado desembocaron en la desaparición de parte de sus competidores”, explica Fernández Ulloa.

Los precios, sin embargo, no muestran ninguna perspectiva halagüeña y presentan un saldo neto negativo de -11, que indica que las empresas que creen que sus precios de venta disminuirán superan en 11 puntos a las que esperan que repunten. No obstante, la mayoría, un 60%, considera que los precios quedarán estancados. “Es previsible que las empresas se vean obligadas a hacer ofertas y ajustes de precios para animar las ventas, sin embargo el consumidor no va a poder percibir este esfuerzo debido al aumento del IVA que se producirá durante la segunda mitad de 2010”, comenta Fernández Ulloa.

Las previsiones para el empleo continúan en valores negativos (-8), consecuencia de que aún existe un 25% de empresas que creen que reducirán empleo, frente a sólo un 17% que confían en crear nuevos puestos de trabajo. No obstante, el ritmo de destrucción de empleo se frena respecto al pésimo año 2009 y se produce un espectacular incremento de 34 puntos respecto al saldo neto obtenido el año pasado.

A pesar de un previsible aumento de la facturación, la perspectiva sobre los beneficios continúan en valores negativos (-5), aunque en unos parámetros mucho menos pesimistas que en el 2009 donde el balance se hundió hasta los -39 puntos. “Muchos de los ajustes de costes y plantillas ya están hechos y esto permite que las perspectivas de beneficios no sean tan negativas como el año anterior”, explica Fernández Ulloa.

Por su parte, las inversiones presentan un comportamiento irregular, dependiendo del tipo de empresa. En general, mientras que la inversión en inmuebles no muestra ningún síntoma de animación, algunas empresas (28%) confían en poder incrementar su inversión en I+D+i o en equipos productivos (otro 28%).