Grant Thornton denuncia las cláusulas restrictivas que obstaculizan la libre competencia entre auditores

Respuesta de Grant Thornton a la consulta lanzada por la IOSCO sobre el mercado global de auditoría

 

Las restricciones contractuales sobre elección de auditor constituyen una de las principales barreras para la entrada de otras firmas auditoras en un mercado acaparado por cuatro organizaciones excesivamente grandes. Es una de las conclusiones de la respuesta de Grant Thornton a la consulta abierta por la International Organization of Securities Commissions (IOSCO), en la que analiza las causas de que sólo cuatro redes auditen a la mayoría de las grandes compañías cotizadas del mundo y los riesgos que ello supone.

La IOSCO, que integra a los organismos reguladores de los principales mercados de capitales, realizó una consulta sobre la situación del sector de la auditoría en la que se incluyen propuestas para reducir el nivel de concentración. También otros organismos internacionales, como la Comisión Europea, vienen mostrando su preocupación por la concentración del mercado y estudian medidas para afrontarla.

Entre las causas de esta situación, Grant Thornton destaca la existencia de cláusulas que restringen la elección de auditor a cuatro marcas, impidiendo la libre competencia y no teniendo en cuenta las necesidades de la empresa y la calidad y capacidades de otras firmas auditoras. Se trata de una práctica que se ha documentado en España, pero también en Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países europeos. Grant Thornton propone a los reguladores que dichas cláusulas se hagan públicas y que se desincentive su uso por parte de los distintos agentes del mercado.

“La presencia de firmas como la nuestra, que están capacitadas para atender las necesidades de las medianas y grandes compañías a nivel global, demuestra que las principales causas de la concentración son la inercia y las percepciones erróneas, no la falta de otros auditores capaces de competir en el terreno de las cuatro grandes en cuanto a presencia mundial, estándares de calidad, cohesión entre las firmas y homogeneidad en metodología”, comenta José María Fernández, socio director general de Audihispana Grant Thornton.

Además, Grant Thornton considera que la situación actual del sector no es sostenible y constituye una amenaza para la estabilidad de los mercados globales. Alrededor del 90% de las empresas de alta capitalización bursátil del G8 son auditadas por sólo cuatro compañías, una situación que se reproduce en los mercados de valores de todo el mundo. La caída de una de estas firmas dejaría al 20% de las 7.200 empresas más grandes del G20 sin auditor y provocaría inestabilidad en los mercados globales.

“El informe Oxera, encargado por la Comisión Europea, se refirió al llamado efecto IBM en el sector de la auditoría (a nadie le despiden por contratar con una grande). El tamaño no debería primar a la hora de realizar una contratación adecuada a las exigencias de cada compañía. Este criterio provoca una espiral que va engordando a las empresas, en este caso las firmas de auditoría, hasta que se hacen enormes y quizás demasiado grandes para caer, pues su desaparición pondría en peligro la estabilidad de los mercados internacionales”, considera José María Fernández.

En España, cuatro firmas auditaron en 2008 al 95,4% de las empresas cotizadas (último dato publicado por la CNMV). La concentración alcanza el 100% en el caso de las que cotizan en el Ibex 35. Unos niveles excesivos si se tiene en cuenta que el tamaño medio de las compañías españolas cotizadas no justifica, en la mayoría de los casos, la necesidad de recurrir a enormes organizaciones de auditoría. Sin embargo, en otros mercados las empresas comienzan a ampliar su rango de elección. La capitalización bursátil de las compañías que Grant Thornton audita en Londres y Nueva York es equiparable a la de todo el Ibex 35.

En su respuesta a la consulta de IOSCO, Grant Thornton propone a los organismos reguladores cuatro pasos iniciales para acabar con las restricciones artificiales en la elección de auditor por parte de las empresas:

1. Debería exigirse que se hicieran públicos los acuerdos que limitan la elección de auditor.

2. Debería desincentivarse la firma de cláusulas restrictivas no justificadas por parte de empresas, asesores e intermediarios financieros. A menudo estas cláusulas son textos estandarizados que se copian sin tener en cuenta las necesidades de la compañía, la calidad de la auditoría o las capacidades de las distintas firmas auditoras.

3. Los inversores institucionales, los agentes que intermedian y otras entidades financieras deberían hacer públicas sus políticas respecto a la designación de firmas auditoras.

4. Deberían publicarse los resultados de los controles de calidad que se realizan a las firmas de auditoría. De esta manera, tanto quienes influyen como los responsables últimos de la contratación de la firma auditora, podrían tomar decisiones basándose en valoraciones objetivas sobre las capacidades y la calidad de las distintas firmas.

En opinión de José María Fernández, “consultas como la realizada por IOSCO demuestran que la concentración del sector de auditoría constituye una preocupación creciente para los distintos actores en los mercados. Estamos preparados y dispuestos a diluir esa concentración. Pero para ello es necesaria la eliminación de barreras artificiales que impiden la normalización de los procesos de elección de auditora y la libre competencia. Esto no sólo alejará los riesgos asociados a la situación actual sino que contribuirá al continuo desarrollo de la calidad en el sector”.